Tango al Mundo
MUJERES EN EL TANGO


 

HAY MUJERES EN EL TANGO...

Por Martha Panich

 

 

Hay mujeres en el tango. Con sus estilos diferentes, en distintas épocas, que lo sintieron profundamente y pusieron vida en sus interpretaciones.

Todas ellas lo hicieron de una manera distinta, la una de la otra, pero con un toque femenino. Cantando el tango con sus verdades, en escenarios, en las primitivas grabaciones en cilindros y luego en discos fonográficos en sus distintas evoluciones, espacios radiales, televisión, lugares que le estaban poco reservados.

No solo lo cantaron y lo cantan, sino que lo interpretan para llegar mejor al público. Lo hacen en forma personal, diferenciándose entre sí. En un relato que dura tres minutos las cantantes se compenetran con las historias. Todas lo hacen bien y saben elegir el repertorio. Y algunas de ellas, compositoras y letristas, agregan al mismo los temas propios.

Abordaron los géneros picaresco, romántico, dramático, lunfardesco, canyengue, escenificando la métrica del dos por cuatro.

En nuestra música popular manifiestan las distintas épocas del tango, desde la antigua a la moderna. Algunas lo hacen, en su expresión, con viril potencia.

Muchas de las letras de tango no son adecuadas para que las cante una mujer, según los usos y costumbres de la sociedad en que vivimos. A pesar de esto, algunos tangos reos donde junto al tono gracioso se encuentra el canyengue, son cantados por algunas mujeres. Rosita Quiroga es un ejemplo de esto. Maravilla el oírla. Inversamente, también algún varón ha cantado letras de rol femenino, aunque gracioso. Como Carlos Gardel en "Haragán".

En el tango de vanguardia "Balada para un loco", (Año 1979). Letra: Horacio Ferrer . Música: Astor Piazzolla , Amelita Baltar hace una excepcional creación que no está dada solo por su letra, sino por la gran interpretación que de ella efectúa.

Las primeras interpretaciones de cantantes mujeres seguían fundamentalmente las formas iniciadas por los varones cantores de tango.

Decía Azucena Maizani que el sentimiento debe surgir en el corazón y pasar luego a la boca. La creación viene cuando se canta para el público. ¡Ahí se produce el milagro! Cobran vida las creaciones.

Hacia fines de los veinte Libertad Lamarque introduce una mayor dosis hasta se vestían con ropas de hombre para cantar el tango.  las ropas de ésos tiempos, no como las unisex de ahora, eran  en todo sentido diferentes y opuestas fueren para varón o para mujer.

No se puede sentir y crear el tango hoy con la temática de antaño. En éste siglo XX que comienza con los vestidos de peral y el tranvía de caballos y termina con los " jean de denim" y estaciones espaciales en órbita la temática del tango debe ser distinta también. La mujer de este tiempo, liberada de los prejuicios de aquella época, que ahora puede acceder a una educación que entonces en gran medida se le negaba, con tabúes sexuales hoy muy disminuidos, desamparados ante los anticonceptivos difundidos desde las primeras décadas del siglo, no tiene la misma problemática que su tatarabuela de tiempos del centenario.

Todo es muy distinto: El trabajo, el honor, el amor, la maternidad, el mundo circundante. Un claro ejemplo de la distinta temática actual son los tangos de Eladia Blazquez . Debido a la gran belleza de la creación tanguera de la primera mitad del siglo, el público que ha formado con ellas su repertorio predilecto, lo sigue solicitando dándole cabida muy lentamente a las nuevas expresiones de temática más actual. Que no son muchas, ya que en la segunda mitad del Siglo XX, en lo que respecta a la cantidad de obras, la producción ha sido mucho menor a la profusa de la primera mitad del Siglo.

Entre los nombres de las cancionistas o cantantes hacia el 1900 la primera, cronológicamente fue Pepita Avellaneda (Josefa Calatti). Actuaba en café-concert de esa época y en teatros picarescos, en donde cantaba el tango azarzuelado. Era cupletista. Cantaba vestida de varón, con pañuelo al cuello y acompañándose ella misma con guitarra. Completaba su viril atuendo fumando un cigarrillo cuando la situación se lo permitía. Daba principio a su actuación presentándose con esta copla:

"A mi me llaman Pepita, jai, jai, / de apellido Avellaneda, jai, jai / cuando canto la milonga, / conmigo no hay quien pueda."

A pesar de la presuntuosa coplita, con los años y la llegada del Tango canción, como suele suceder con el devenir de la vida, fue siendo superada por otras cantantes.

Linda Thelma también comenzó en compañías de teatro, cantando tangos picarescos. Se conservan algunas de sus grabaciones. Otras no usaban sus nombres ni apellidos, sino apodos como La Zorzalito, La Paisanito, de connotaciones masculinas y evitando así, en esa época en que los prejuicios en contra de esas profesiones hacían que se tratara de no exhibir los apellidos familiares.

Otras cantantes fueron Dorita Miramar, quien estrenó El Porteñito de Angel Villoldo en 1903, Paquita Escribano y Lola Candales quien estrenó La Morocha, tango criollo para piano y canto; música de Enrique Savorido y letra de Angel Gregorio Volloldo, compuesto para que ella lo cantara, en la Navidad de 1905 por los autores. Su Estreno, con apabullante éxito, en el "Bar Reconquista" donde fue compuesto, en ese mismo día obligó a reiterar ocho veces su interpretación, según "Caras y Caretas" de la época.

Flora Rodriguez de Gobi (esposa de Alfredo Gobbi padre) grabó en cilindro, "La Morocha" en Francia en 1906. Posteriormente lo grabó en discos de pasta. Angel Villolfo es considerado el "Padre del Tango" y según Agustín Remón "hizo subir el tango de los pies a los labios". Este Tango fue embajador. Miles de ejemplares de su partitura, impresa en 1906, fueron llevados por la fragata "Sarmiento" (La Gauchita de los Mares) a todo el mundo. La Morocha fue el tango que abrió las puertas de las casas de familia al género, al tiempo que ésta entrada fue disminuyendo relativamente la ejecución en ellas de habaneras, valses, mazurcas, polkas, milongas criollas y tango andaluces, que a más de las músicas de nuestro campo tocaban en sus instrumentos las niñas, durante la segunda mitad del Siglo XIX.

Lola Membrives, quien llegó a ser una importante actriz de nuestra escena, bien entrado el siglo, fue cupletista en sus comienzos y cantó "Carasucia" y otros motivos populares.

Fue Manolita Poli, también importante actriz de nuestra escena, a quien le tocó interpretar el que se considera el primer tango canción, en 1917. Fue Mi Noche Triste, basado en Lita, de Samuel Castriota a quien le puso letra Pascual Contursi y se reestrenó al año siguiente por ella en el sainete "Los Dientes del Perro" de José Gonzalez Castillo y Alberto Weisbach, presentado por la Compañia de Enrique Muiño y Elias Alippi en el antiguo Teatro Buenos Aires. La cantante fue acompañada por la orquesta de Roberto Firpo.

El gran éxito para la obra "Los Dientes del Perro" de la inclusión de un Tango en ella ocasionó que los empresarios insistieran en lograr nuevas creaciones para otras obras y sainetes. Esto obligó a actrices de la escena a cantar en ellas, como fue el caso de Maria Rosa Nofat, Iris Marga, María Ester Podestá, Celia Gamez. Los discos fonográficos eran en aquellos primeros tiempos de un alto costo para las familias, por lo que la aparición de emisoras de radio contribuyó relativamente a la difusión de la música. Tanto el disco como la radio ayudaron al surgimiento de una nueva generación de cantantes no necesariamente actrices.

Otra importante contribución a la difusión de los tangos y sus letras entre la población, fue la creación por Don Vicente Buccieri de su revista "El Alma que Canta" lo que colaboró en la aparición de nuevas voces, femeninas en especial. En ella publicaba las letras de las nuevas canciones que en gran cantidad aparecían en ésa época, llevándolas así al conocimiento del gran público entre cuyos miembros iban apareciendo las nuevas voces populares. También otra revista de gran difusión. El Cantaclaro, contribuyo al conocimiento de las letras.

Azucena Maizani cantó en una forma personal y sentimental. Amó a Gardel, quien fue su ídolo y maestro. Tuvo una vida llena de contrariedades y grandes éxitos. No sólo cantó con una alta calidad, sino que fue también importante compositora. Padre Nuestro de Alberto Vaccarezza (letra) y música de Enrique Delfino fue cantado por ella cimentando su fama. Al regreso de una exitosa gira, artística, no así en el sentido económico, de Azucena por España, Francia y Portugal, Enrique Dizeo le dedicó estos versos: "Tango: Ponete contento / basta de andar desolado, / que pegó la vuelta al nido / la calandria del gotán.../ De nuevo está por tu casa / la que siempre te ha cantado / más triste, más compadrito, / más canyengue y más bacán".

En el año 1933. durante un programa radial, en la última estadía de Carlos Gardel en el país, este le dijo a Azucena: "Yo me habré puesto viejo y vos estarás gorda, pero catando tangos, primero nosotros, Petisa". Murió pobre, como había nacido en Buenos Aires el 15 de Enero de 1970.

Rosita Quiroga fue una importante cantante que decía con la gracia propia de su barrio, la boca del Riachuelo, las letras de la época. Por no agradarle cantar en público, debido a su gran timidez, lo hizo especialmente en radio y grabó discos.

En el diario "Critica" en una oportunidad se hace un retrato de ella:" Todos sentimos el tango, Rosita Quiroga lo siente y lo interpreta insuperablemente. Su voz, carente de dulzura, tiene en cambio inflexiones insospechadas. Nadie puede cantar un tango como ella, el tango se agranda en su voz. Manejada hábilmente, un poco ruda, tal vez, pero con esa aspereza sensual que el tango exige. Es su intérprete más fiel, lo canta sin disfrazarlo, porque lo recogió de la calle.

Rosita Quiroga es la novia de Buenos Aires. Alma de todas sus esquinas. Rosita Quiroga es el tango mismo". Rosita Quiroga fue también compositora, por ejemplo "Carta Brava" con letra de Celedonio Flores, "Estirpe Porteña", "Flor de Taupí" y "Oíme Negro" el que dedicó a "mis amables oyentes de la Radiotelefonía. Según muchos entendidos, entre ellos Oscar del Priore, Mercedes Simone fue la mejor cancionista de Tango hasta el presente. Cantó con matices. Sus discos son propalados por todas las radios, no solo del país sino de toda América Latina, donde gusta mucho su obra. La característica para sus presentaciones era "Cantando" de su autoría en letra y música, y su mayor éxito. Actuó en la primer película Argentina Sonora de Largometraje, "Tango", estrenada en 1933, con importantes músicos, cantores y artistas. También en esa película actuaban Azucena Maizani, Tita Merello y Libertad Lamarque.

Tita Merello, fue y sigue siendo fuego. Su estilo particular, inconfundible, la distingue de cualquier otra cantante. Gran actriz de la escena nacional. Nació en la pobreza y a los diez años trabajaba como boyero en una estancias de la Pcia. de Bs. As. Vivió en la mítica pensión de Uruguay 162 donde Doña Berta y Carlitos Gardel fueron a vivir en 1893 y posteriormente lo hicieron también Luis Sandrini y Pierina Dealesi, entre otros. Fue corista, bataclana, hizo teatro, cinematografía, radiofonía y de ésta etapa a más de sus actuaciones como actriz y cantante, se recuerdan sus charlas en las que recomendaba a las mujeres no dejar de realizarse periódicamente un Papanicolau en salvaguarda de la salud, como prevención de cáncer. En 1972, apareció su libro autobiográfico, titulado “La calle y yo”. En su vida emocional se mostró solitaria y distante. Vivió desde el año 2000 en la Fundación Favaloro, por invitación de su amigo, el Dr. René Favaloro, murió el 24 de diciembre de 2002, con 98 años de edad.

Ana Luciano Divis, a quien conocemos como Tania, nació en Valencia (España) y en 1924 vino a Buenos Aires por el Teatro Casino que estaba en la calle Maipú entre Corrientes y Sarmiento, en donde cantaba canciones españolas como "La Violetera". Allí el guitarrista Mario Pardo que cantaba Tangos y Folklore la incitó a cantar tangos, lo que hizo con éxito. Cantó Fumando Espero, el tango de Felix Garzo y J. Viladomat en las letras y de Juan V. Masana. Cantó en el Chantecler de la calle Paraná. A diferencia de otras cancionistas que vestían la típica pollera y blusa, ella vestía muy elegante, con joyas, telas suntuosas y pieles. Tal vez el acento español europeo hizo que gustara más al público. Cantó las letras de su esposo, Enrique Santos Discépolo, con el que compartió una vida de amor y amarguras, y al que sobrevivió por casi medio siglo.

Sofía Bozán, llamada la "Negra Bozán", con vivacidad, simpatía, alegría y picardía trabajó durante 21 años en el Teatro Maipo. También actuó en la cinematografía. Fue la única interprete humorística del tango. Su inconfundible y alegre estilo a mas de lo precedente le conquistaron una gran adhesión de su público, que la acompaño en su larga carrera artística y su corta vida.

Ada Falcón debutó en 1929 en Radio Cultura y a los pocos años era la cancionista que más registros fonográficos realizaba. Efectuaba un promedio de quince grabaciones mensuales. De tres hermanas dedicadas al Tango, Adelma, Amanda y Ada, ella fue la que sobresalió. Efectuó grabaciones como cantante con las orquestas de Francisco Canaro y de Osvaldo Fresedo. Fue un suceso la creación que hacía del tango "Secreto" de Discepolo. Del vals de Francisco Canaro "Yo no sé que me han hecho tus ojos", posiblemente inspirado en los de ella, también realizó una bella creación, tal es que se dice que Carlos Gardel le dice un día: "Piba, tenés que enseñarme a cantar eso". Lógicamente, en prueba de afecto y admiración.

En 1934 interviene en la película "Ídolos de la Radio" dirigida por Eduardo Morera. Este director en 1930 asociado con Federico Valle, Francisco Canaro y Carlos Gardel realizan la primera experiencia de Cine Sonoro de Corto Metraje. Esto es con los cortos realizados con Gardel cantando y sus guitarristas y algún brevísimo sketch precio con figuras como Arturo de Nava, Celedonio E. Flores, Francisco Canaro, Discepolín, Inés Murray y César Fiaschi. Por ser breves e independientes podían verse por separado. Fueron 14. En 1942 por una evolución de su personalidad debido a sus circunstancias vividas se retira e ingresa como hermana terciaria franciscana en un Convento en Molinari (Pcia. de Cordoba). En los fines del 2000 continúa allí y según expresó hace unos años espera reunirse algún día con su fallecida madre, que fue, lo mejor que tuvo en su vida.

La actriz y cantante Libertad Lamarque, fallecida el 12 de Diciembre del 2000 en Ciudad de México, a los 92 años, había nacido el 24 de Noviembre de 1908 en Rosario de Santa Fé. A partir de los últimos años de la década del 20 en que debuta como cantante, se fue convirtiendo cada vez más en una destacadísima figura no solo del país sino de toda América, a partir de su obligada salida del país a fines de los cuarenta. Residiendo a partir de entonces en México, fue llamada "La Novia de América". Su carrera artística profesional se mantuvo durante más de 73 años en los que cantó, grabó, filmó, actuó y cantó en teatros, radio, televisión y lo hizo de una u otra manera hasta casi el fin de sus días.

Filmó numerosas películas entre las que se encuentran El Alma del Bandoneón, con Santiago Arrieta; Madreselva con Hugo del Carril; La Cabalgata del Circo, con Hugo del Carril, en la que también intervino Eva Duarte. Puerta Cerrada. Muchas otras y cercana a los 70, La Sonrisa de Mamá con Palito Ortega y en 1968 en teatro la exitosa comedia musical "Hello Dolly". En 1996 estuvo en la Argentina para ser la madrina del film de Mario Sábato "Al Corazón" en el que recorre la historia del Tango a través del Cine. Actúan ella junto a Tita Merello, Olinda Bozán, Enrique Santos Discépolo, y muchos más.

Una recordada figura que causó sensación en 1954 fue la cantante japonesa Ranko Fujisawa, quien había aprendido el español por fonética y lo cantaba con gran corrección. Actuó en locales nocturnos, en radio Splendid y fue acompañada por los directores Victor Buchino y en otra oportunidad por Domingo Marafioti. Una década después retornó al país por una temporada, acompañándola su orquesta Japonesa.

Las décadas del 40 y 50 fueron menos pródigas en cuanto a voces femeninas que las anteriores. Entre algunas que hubo, Beba Bidart, fue una de las imágenes femeninas más arraigadas, como bailarina, cantante y actriz, con su estampa de porteña que lució en la televisión y en el teatro de revistas. Fue vedette de El Nacional, por los 50. Participó en la Asociación de Amigos de la Academia Porteña del Lunfardo. En sus últimos años fue empresaria, siendo propietaria de un boliche de tango llamado "Taconeando" en Balcarce al 700, en el Barrio de San Telmo, donde también, actuaba y bailaba. Falleció de manera imprevista el sábado 27 de Agosto de 1994, estando en plena actividad.

Nelly Vazquez, es una cantante de formación lírica, que ha participado en los conjuntos de Eduardo Rovira, Astor Piazzolla, Mariano Mores, Anibal Troilo y Osvaldo Pugliese. La sola mención de los conjuntos que integró, dirigidos por músicos de tal categoría, hablan de por sí, de la de ella.

Alba Solis no efectuó muchas grabaciones, pero sí tuvo un a amplia actuación en lugares de tango, como "Caño 14" en donde lo hizo por mucho tiempo seguido, debido a la gran aceptación del público que la aclamaba. A fines del Siglo XX la figura femenina más destacada como compositora es Eladia Blazquez, quien se vuelca al tango después de una larga carrera como cantante y autora de otros géneros. Hacen ya más de treinta años que abrazó el género tanguistico en el que encontró su expresión definitiva, superándose a si misma y cobrando, en el abordaje de su temática, una altura que lleva a considerarla para éste fin de sigloXX y comienzo del XXI de una significación similar a la que tuvo Discépolo en la primera mitad del XX. Prueba de ello es "Argentina Primer Mundo" al que podríamos llamar con justicia el Cambalache de estos tiempos.

El primer tango que compuso es "Sueño de Barrilete". Susana Rinaldi hizo conocer los tangos de Eladia en París con gran éxito, con la significación internacional que ello representa.

Otra expresión de la voz femenina en el tango fue la presencia angelical de Rosanna Falasca en una breve pero altamente meritoria carrera que, en razón de su corta vida, no pudo dejar para la posteridad todo lo que hubiera podido. Su juventud fue truncada por el cáncer, al que no se atacó en la debida forma a tiempo de salvarla, Fue cuando contaba treinta años de edad y en el pueblo donde nació, una calle la recuerda.

Rosanna era hermosa, de cabellos rubios, alta y esbelta, sus bellos ojos celestes y una expresión angelical hicieron que para muchos fuera "el ángel rubio del tango" Recorrió los países de América llevando su suave expresión no arrabalera. Cantó temas románticos, algunos del repertorio de Carlos Gardel e incursionó en otros géneros, siempre con su particular y delicada forma de cantar.

Una importante expresión del tango en la actualidad y desde hace años es la de Susana Rinaldi, quien llegó al canto popular después de una significativa trayectoria como actriz del teatro y la cinematografía nacional, para lo que había estudiado en su juventud. En su niñez que transcurre en el Barrio del Caballito, escuchaba a su madre cantar acompañando a las emisiones radiales predilectas, mientras realizaba las tareas del hogar. Cuando ya había triunfado como actriz deseó volcarse también al canto, para lo que eligió un repertorio de tango y el acompañamiento de Roberto Panzera, quien hizo los arreglos, y de su orquesta. Grabaron su primer disco fonográfico en una forma distinta que, por su originalidad y calidad, le abrió nuevos caminos, que con los años y su crecimiento la llevaron a la posición elevada que hoy tiene como cantante representativa de nuestra Nación. También actualmente es embajadora de la Unesco para llevar al mundo su mensaje a favor de la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Para Amelita Baltar, cantante de gran capacidad interpretativa, su encuentro con Astor Piazzolla y Horacio Ferrer, significó la apertura de un sinnúmero de posibilidades de creación. Posee una personalidad, una manera de transmitir, de representar el tango como algo más que canto. Eterna viajera, lleva sensualidad y carisma, dramatismo y gracia con perfume de tango en su voz. Su versión de "Balada para un Loco", la que ella estrenó, la consagró. Intérprete de calidad en todas sus manifestaciones, entre las que destaco "Chiquilín de Bachín" también cuenta en su haber la interpretación del personaje protagónico de la Operita de Piazzolla y Ferrer "María de Buenos Aires".

Una voz de la canción ciudadana es la de Andrea Simone. En su CD "Más, muchísimo más" prueba su valía, así como en "Siempre el tango".

Silvana Gregori, voz con personalidad en el tango, debutó como cantante en el Café Tortoni, actuó en numerosos locales de Tango, entre ellos el Café de los Angelitos, el Viejo Almacén y el Café París de Mar del Plata. Se presentó en vivo en numerosas radios y festivales y su canto, con el transcurrir del tiempo, se transforma en una evolución buscada por ella. Ella, como Eladia Blazquez, ama a Buenos Aires, por lo que incluye en su repertorio composiciones de Eladia, como en el caso de "El Corazón al Sur", al que conoció por haber sido publicado en "Clarín ", de donde lo recortó y cantó siempre, desde entonces.

Lydia Borda, proviene de una familia de músicos. Su madre influyo en la elección de su carrera de cantante. De una colección de aproximadamente 350 partituras que llegaron a ella de las manos generosas de su público, eligió su variado repertorio en el que figuran temas viejos tales como algunos tangos machistas (Fanfarrón - Hembra) y melodramáticos como "Cobardía".

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Infinito sería nombrar a las cantantes de Tango y mencionar lo que les tocó vivir en sus tiempos respectivos, desde las primeras hasta las contemporáneas culturas del mismo.

El canto es la primera expresión musical del género humano. Nuestras Mujeres en el Tango tienen ganas de cantas, por eso lo hacen y para ello viven. Ahora, además de cantar , enseñan, investigan y difunden su historia. Las mujeres en el tango siguen luchando por el lugar que supieron conseguir. Incorporan día a día con su canción, más y más calidad en él. No es fácil darse a conocer; subirse a un escenario y cuando se encienden las candilejas, catar un tango. Todas desearían no para la máquina, dedicarse a hacer lo que quieren armar mensajes musicales e interpretar un tango, pero muchas veces o es posible. De las pioneras cancionistas y cantantes, que se equipararon a los hombres, algunas se opacaron por la falta de trabajo.

Marta Panich

Egresada de la “Universidad del Tango de Buenos Aires”.. Miembro de la Junta de Estudios Históricos del Caballito. Miembro de la Asociación Argentina Tango al Mundo. Pinta y Dibuja temas Ciudadanos y de Tango. Escribe Relatos sobre los mismos temas. Narradora. Investiga sobre Epocas del Tango, sus Costumbres, Vestimentas, sus Bailarines, como así sobre la vida de los Pintores del Tango.

   

Por Horacio Di Giuseppe                                                        

MERCEDES SIMONE
(21–4–1904 / 2–10–1990)

                                           
El 21 de abril de 1904 nacía Mercedes Simone, quien habría de constituirse, en nuestra opinión, en la voz femenina de mayor representatividad de nuestra música ciudadana, sin restarle entidad a aquellas que, cada una en su estilo, con temperamento,  afinación, talento y calidez, sumaron su valioso aporte para enriquecer el género.
Desde la casa de campo del pueblo de su Villa Elisa natal, la familia se traslada
con la pequeña Mercedes (no había cumplido un año aún), a la ciudad de La Plata por obligaciones laborales de su padre, y aquí transcurren sus primeros años que la ven integrar el coro del colegio de monjas en el que estudió, destacándose ya por su voz, su sentido musical y perfecta dicción, características que la acompañarían a lo largo de toda su carrera profesional.
Si bien su aspiración era estudiar danza y no dedicarse al canto, cuenta Mercedes que, en oportunidad de una visita a su colegio del arzobispo de La Plata, monseñor Alberti, las religiosas,  que valoraban sumamente sus condiciones vocales, le hicieron cantar una canción sacra que fue la admiración y el asombro de todos los asistentes al acto, alentándola a continuar con el canto.
Pero había que subsistir y Mercedes, con sus trece años cumplidos, estudia corte y confección para ayudar al sustento del hogar paterno. Así es que ingresa a la tienda “La Francesita”, de la calle 14, entre 62 y 63 de La Plata, ganando cuarenta centavos diarios, primero en el taller de costura y luego como vendedora.
Su afán de superación la impulsa a cambiar de trabajo y se ubica como encuadernadora en la imprenta Benavídez, donde al poco tiempo logra un salario de dos pesos con cincuenta diarios como oficial de encuadernación, Cumplía dieciséis años y seguía cantando para ella y los suyos.
Su compañero de trabajo en la imprenta, Pablo Rodríguez,  cantor y guitarrista, prendado de la belleza de la joven Mercedes, comienza a cortejarla y de este romance nacerá la unión de sus vidas y el futuro profesional de nuestra admirada  Dama del Tango. Rodríguez formaba un dúo con un compañero de apellido Longo (que Mercedes nombraría como Falcón), con quien realizaba exitosas giras por todo el país, a fin de lograr el dinero necesario para casarse e instalar una peluquería en Villa Elisa. Y como asegura aquel viejo adagio que “el amor todo lo puede”,  logró sus dos objetivos. El amor de la hermosa Mercedes y su propio negocio.
Para felicidad de la familia, antes del año del matrimonio llega al mundo Dorita Matilde y papá Pablo, invita a Longo a reanudar las giras por el país. Mercedes quiere sumarse a la empresa y luego de arduas discusiones, como es obvio, se impone la mujer, que al ser escuchada por el afamado cantor y compositor Alfredo Pelaia (autor de la célebre zamba “Claveles mendocinos”), termina de convencer a Rodríguez para que incluya a su esposa en las presentaciones asegurándole el éxito.  Es así que, en 1926, el trío logra gran suceso en Bahía  Blanca y una repentina enfermedad de Longo, motiva la primera actuación profesional de Mercedes como solista en la confitería “Los dos chinos” con una fervorosa aceptación del público bahiense. Al no recuperarse Longo, la pareja continúa la gira por Tres Arroyos,  Tandil, Olavarría y Azul, con un suceso no registrado anteriormente y Pablo Rodríguez pasa a ser acompañante, secretario y representante de su esposa, en franco ascenso hacia su sitial de estrella máxima de la canción.
Llegando a Buenos Aires, nuestra Dama del Tango, se presenta en la calle Corrientes, en el Café  “El Nacional”, templo de nuestra música popular, secundada por las guitarras de su esposo y Reynaldo Baudino, reiterando el éxito rotundo que la consolida como primera figura.
Luego de actuar en los teatros “Opera”, “Florida”, “Porteño”, “Nacional”, “Hindú” y “Maipo”, es contratada por Radio Splendid, cobrando siete pesos por audición de las cuales cuatro pagaba a los guitarristas.  Llegan nuevas giras y un nuevo contrato la vincula a Radio Nacional (que luego sería Belgrano) donde su director – propietario Jaime Yankelevich comienza pagándole doscientos pesos por audición. Permaneció casi seis años en la emisora y en interín es contratada por el sello RCA Víctor el 15 de diciembre de 1927, grabando sus dos primeros temas: “Estampa rea” (de Eduardo Labar y Alfredo Navarrine) y “El Morito” (de Oscar Roma y Eugenio Cárdenas).
A comienzos de 1936, realizó su primera gira por diversos países de América, presentándose en Méjico, Venezuela, Colombia, Cuba, Chile y Brasil donde sus discos ya se difundían con notable repercusión. Fue tal su éxito en Río de Janeiro, que se radicó seis meses en la ciudad siendo ovacionada en sus actuaciones en el famoso “Casino de Urca” y en la radio más importante de la entonces capital carioca.
Vuelve al país en 1938 y nuevamente Jaime Yanquelevich la convoca, esta vez contratada por siete mil doscientos pesos mensuales, cifra notable para ese entonces, considerando que la emisora contaba en su elenco con Libertad Lamarque, Nelly Omar, Adhelma Falcón, Aída Denis, Aída Luz, Dorita Davis y otros nombres que marcaron época en la historia del tango cantado por voces femeninas. Pero “La Negra”,  como la llamaban cariñosamente sus amigas y colegas, era el crédito del director de la radio, cuya visión no se equivocó.
El día del debut,  una cola interminable pugnaba por entrar a la emisora para saludar,  escuchar y aplaudir a Mercedes en su esperado regreso.
Sus primeras grabaciones en la RCA Víctor, las realiza con el acompañamiento de su esposo Pablo Rodríguez y Reynaldo Baudino sumándose luego el pianista Eduardo Ferri.  Cambia de sello y pasa a grabar en Odeon, siendo secundada por el trío formado por Sebastián Piana en piano, Roberto Garza en bandoneón y Raúl Kohan en viola.  Al poco tiempo, se desvincula Piana por compromisos laborales, y es reemplazado por Carlos García, pero antes de la partida de Sebastián, Mercedes le graba a modo de homenaje sus antológicos temas: “Esquinas porteñas”, “Milonga sentimental”, “Milonga del 900” y “Milonga triste”.
Realizó asimismo, algunas placas discográficas con las orquestas de Francisco Lomuto y Adolfo Carabelli. 

El éxito de nuestra admirada Dama del Tango, impulsa al sello grabador en1944, a integrar una gran orquesta, bajo la dirección del excelente pianista Juan Carlos Cambón (recordado integrante de “Los Cinco Grandes del Buen Humor”), que venía de conducir el cuarteto típico “Los Ases” con el que la RCA buscaba competir con Roberto Firpo, que grababa en Odeon. Testimonios de esta etapa, son dos registros emblemáticos: “Otra noche” y “Motivo sentimental”.
Llegamos a 1948 y Emilio Brameri, músico y arreglador de sólida formación (ejecutante eximio del violín, el piano y el acordeón, instrumento éste del que su padre fuera profesor y fabricante), se hace cargo de la orquesta de la orquesta de Mercedes,  a la que secunda en sus actuaciones personales en radio, giras y grabaciones para el sello “T.K.”. De su autoría, son dos títulos que estrenados por ella con un éxito total e inmediato: “Siempre más” y “Motivo sentimental”.
Es destacable su obra como autora y compositora. Compuso las obras “Gracias a Dios”, “¡Oiga agente, oiga!”,  “Angustias” (con letra de Baudino), “Ríe payaso”, “Zapatos blancos” (con letra de Andrés González Pulido), “Te quedás p´a vestir santos” (con letra de Pérez), “Incertidumbre”, “Tu llegada”, “Inocencia” y  el máximo éxito que la identificará por siempre: “Cantando”.
Además de la radio y las giras, sumó su valioso aporte al cine nacional  convocada por el productor Ángel Mentasti, de Argentina Sono Film, quien la contrata para el film “Tango”. En 1935, protagonizó “Sombras porteñas”, con la dirección de Daniel Tinayre, en la que participó al igual que en "Tango”, Pedro Maffia con su orquesta. En 1937, formando pareja con Floren Delbene, actuó en “La Vuelta de Rocha” dirigida por Manuel Romero, finalizando su ciclo cinematográfico por decisión propia, en 1939 con el film “Ambición” para los estudios S.I.D.E., salvo una pequeña intervención en 1949 en la película “La otra y yo”, dirigida por Arturo Momplet y el doblaje de Amelia Bence en “La Parda Flora” (1951) cantando “Pena Mulata” y el de Olga Zubarry en “La Simuladora” (1955).
Su ductilidad fue tal, que le permitió abarcar con igual solvencia, los más diversos géneros, Desde el tango, su pasión permanente, su hermosa voz de mezzo soprano cantó el vals más emotivo, la canción criolla, la milonga candombe, el paso doble, el fox - trot,  el samba brasileño y otros géneros, todos interpretados con idéntica excelencia. Un bello ejemplo digno de citar es el son cubano “Siboney”, de Ernesto Lecuona.
El regreso de su última gira por Cuba, Perú y Chile, la encuentra muy feliz por el continuo éxito y decide el broche de oro a su carrera (corría la década del 60), en el programa “Sábados Circulares” de Pipo Mancera, que se emitía por Canal 13 y ya en 1970, concreta un viejo sueño: inaugurar el “boliche” propio en Cangallo 1185, al que bautiza “Cantando”, como su obra máxima, donde dedica sus recitales  a sus amigos, con Lucio Demare acompañándola desde el teclado. Allí comprueba su vigencia con un toque de complacido asombro, al notar a un nuevo público joven y numeroso, que aplaudía noche a noche sus tangos, a la par de sus grandes afectos.
Pero la noche desgasta y  su decisión decide el cierre del local.
En 1985, llega a nuestro querido Barrio, instalándose en su departamento de Boedo 960, donde solía recordar con sus amigas los éxitos logrados, rodeada del amor de su muy querida Dorita y el cariño de Rosita Quiroga, Dorita Davis, y Patrocinio Díaz, quienes junto a  Azucena Maizani, fueron sus afectos de toda la vida, entre muchos más.
Debió afrontar una delicada operación y tuvo la compensación justa y merecida por su brillante trayectoria, cuando el 29 de junio de 1990, en el Salón Dorado del Teatro Colón y con motivo de la fundación de la Academia Nacional del Tango, fue designada Académica de Honor.
El 2 de octubre de 1990, a los ochenta y seis años, fallece en la Clínica Bazterrica. Sus restos descansan en el panteón de SADAIC.
Pudo haber sido cantante lírica, cuando su profesor, el tenor Aldo Rossi la alentaba en tal sentido, al ver sus notables condiciones y el particular timbre de su hermosa voz.
Pudo haberse proyectado en el cine, al revelarse como actriz y recibir reiteradas propuestas en nuestro país y en Méjico.
Pero su destino y vocación estaban en el canto y en el tango en particular, y así lo manifestó siempre.
Las casi trescientas obras grabados que perpetúan su talento, nos aseguran el goce de su voz y su estilo inigualado.
Boedo, su lugar de adopción para el reposo, luego de su pródiga y fulgurante carrera, la reverencia como una de las ilustres figuras que enriquecieron su historia, proyectándola más allá del tiempo.
Mercedes Simone, La Dama del Tango, fue, es y será presencia permanente en nuestro género amado, que la exalta en el recuerdo, como estamos convencidos, ella lo hubiera deseado y lo expresara con el título de la página emblemática, fruto de su sublime inspiración creadora: CANTANDO.

Horacio Di Giuseppe